Preparados para la guerra
Una guerra es, posiblemente, la última experiencia que nadie querría vivir jamás. El mundo ya ha sido testigo de demasiadas contiendas que han sido estudiadas en las escuelas, analizando lo que los que tuvieron que padecerlas vivieron en sus carnes durante esos tiempos. Tiempos de guerra que definitivamente no son buenos momentos para nadie.
Ahora mismo, hay muchos países en el mundo que están en guerra. Demasiados. Somos testigos de la barbarie en televisión y observamos cómo el número de víctimas se eleva exponencialmente. Aunque casi todos sabemos que nunca hay vencedores en las guerras, a la mayor parte de nosotros nos parece que no podemos eliminar totalmente la perspectiva de tener que comenzar una, en un momento determinado de nuestra historia, sea por el motivo que sea..
Si quieres la paz, prepárate para la guerra
Alguien dijo una vez que si queremos la paz, debemos prepararnos para la guerra. Pero como simples civiles, parece que no está en nuestras manos el poder prepararnos adecuadamente para afrontar un conflicto bélico.
Al igual que en la preparación para los desastres naturales, necesitamos almacenar tanta comida y agua como sea posible. Igualmente importantes son las piezas de tela que podríamos utilizar para cubrir la boca y la nariz, y gafas de sol para los ojos como la protección contra las partículas de polvo provocadas por los bombardeos y similares.
A mayor escala, los gobiernos que planeen involucrarse en una guerra deben contar con instalaciones de emergencia subterráneas adecuadas. Estas instalaciones deben contar con agua en cantidad, alimentos, silos de grano y material sanitario. Los civiles y soldados heridos suelen alojarse en este tipo de instalaciones.
Ciencia y religión
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| Ciencia y religión |
Las
unidades básicas de cualquier fenómeno físico son conocidas por sus efectos
sobre el medio que les rodea. Dios, en este sentido, no es diferente de los
electrones y los agujeros negros. Estas tres construcciones no pueden
observarse directamente, pero el hecho de su existencia se deriva de sus
efectos.
Todos somos crueles
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| Todos somos crueles |
Vamos a verlo desde otro punto de vista. ¿Quien no ha sentido alguna vez que amigos o familiares, incluso los más queridos, actúan de manera que nos hacen daño? A veces, nos damos cuenta enseguida y otras lo pasamos por alto. Pero ¿no es cierto que todos aquellos que se relacionan estrechamente con nosotros en algún momento de nuestra vida nos pueden hacer daño? Y ese daño no siempre es producido por un hecho. Pueden también ser palabras dichas con dureza. Se pueden malinterpretar nuestras motivaciones y darles un significado diferente. O puede ser que se nos acuse de algo de lo que no tenemos culpa. Todas estas acciones nos hacen daño. ¿No creemos en ese momento que si la otra parte hubiera sido más comprensiva, nos hubiéramos sentido mejor?
La enfermedad del amor
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| La enfermedad del amor |
Los
cambios de conducta son una reminiscencia de la psicosis y, bioquímicamente
hablando, el amor apasionado imita estrechamente el abuso de sustancias tóxicas.
Como dijo en su dia el Dr. John Marsden, director del Centro Nacional de
Adicciones británico, el amor es adictivo, de forma similar a la cocaína y a la
velocidad.
Utilizando
la resonancia magnética funcional, Andreas Bartels y Semir Zeki, del University
College de Londres demostraron que las mismas áreas del cerebro están activas
cuando se abusa de las drogas y cuando se está enamorado. La corteza prefrontal
(hiperactiva en los afectados por depresión) es inactiva cuando aparece el
amor.
La atracción sexual
El
primer estado del amor, la atracción sexual, es provocado por el aumento
repentino de las hormonas sexuales, como la testosterona y el estrógeno. Estos
inducen una lucha indiscriminada por la gratificación física. Esta atracción es
demostrada con el lenguaje corporal y la velocidad y el tono de voz y está
ligada a la perdida de sueño y trastornos de la alimentación.
La mentira más grande del mundo
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| La mentira más grande del mundo |
"¿Y
cuál es la mentira más grande del mundo?" preguntó el niño.
Y
el viejo respondió: "que en un cierto punto de nuestras vidas perdemos el
control de lo que nos está sucediendo y nuestras vidas son entonces controladas
por el destino. Esa es la mentira más grande del mundo..."
(Extraido
de “El Alquimista” de Paulo Coelho. Una fábula acerca de la persecución de los
sueños)
Muchas
personas han renunciado a sus sueños poniendo excusas como: "Soñar es sólo
para ricos. Cuando tienes dinero, puedes soñar. Cuando no tienes dinero, no
sueñas"
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