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| Ciencia y religión |
Las
unidades básicas de cualquier fenómeno físico son conocidas por sus efectos
sobre el medio que les rodea. Dios, en este sentido, no es diferente de los
electrones y los agujeros negros. Estas tres construcciones no pueden
observarse directamente, pero el hecho de su existencia se deriva de sus
efectos.
¿Existe Dios?
Por
supuesto, los efectos de Dios son perceptibles sólo en el ámbito social y
psicológico (o psicopatológico). Pero esta restricción observada no lo hace menos
"real". La hipótesis de la existencia de Dios explica una miríada de
fenómenos aparentemente no relacionados y, por lo tanto, se ajusta a las normas
que rigen la formulación de las teorías científicas.
El
lugar de la hipótesis de la existencia de Dios es claro y se da exclusivamente
en las mentes de los creyentes. Pero esto no lo hace menos real. Los contenidos
de nuestras mentes son tan reales como cualquier otra cosa. En realidad, la
distinción entre la epistemología y la ontología es borrosa.
¿Pero
es la existencia de Dios algo "verdadero" o es simplemente un producto
de nuestra necesidad e imaginación?
La
verdad es la medida de la capacidad de nuestros modelos para describir
fenómenos y predecirlos. La existencia de Dios (en la mente de las personas)
logra hacer las dos cosas. Por ejemplo, el supuesto de que Dios existe nos
permite predecir muchas de las conductas de las personas que profesan creer en
él. La existencia de Dios es, por tanto, sin duda, algo cierto (en este sentido
formal y estricto).
Pero,
¿Dios existe fuera de las mentes de las personas? ¿Es una entidad objetiva,
independiente de lo que la gente pueda o no pensar acerca de él? Después de
todo, si todos los seres vivos fueran a perecer en un desastre horrible, el Sol
todavía estaría allí, brillando como lo ha hecho desde tiempos inmemoriales.
¿Si
todos los seres vivos perecieran en un desastre horrible, Dios todavía existiría?
¿Si todos los seres humanos dejaran de creer en Dios, sobreviviría él a esta
renuncia?
Sabemos
que el Sol existe. No sabemos si Dios existe. Creemos que Dios existe pero no podemos
saberlo, en el sentido científico de la palabra.
¿Se puede demostrar
la existencia de Dios?
Podemos
diseñar experimentos para comprobar la inexistencia de los electrones y los
agujeros negros (y, por tanto, si todos estos experimentos fracasan, probar que
los electrones y los agujeros negros existen). También podemos diseñar
experimentos para demostrar que los electrones y los agujeros negros existen.
Pero
no podemos diseñar un solo experimento para probar la inexistencia de un Dios
que esté fuera de la mente de los creyentes (y, por tanto, si el experimento
falla, probar que Dios existe "ahí afuera"). Además, no se puede
diseñar ni un solo experimento para probar que Dios existe fuera de las mentes
de los creyentes.
La complejidad del
universo y la existencia de un Dios
El
universo es tan complejo y diverso que sin duda implica la existencia de una
inteligencia suprema, un diseñador del mundo y creador, conocido por algunos
como "Dios". Por otro lado, la riqueza del mundo y la variedad puede
ser plenamente justificada por el uso de las modernas teorías científicas como
la evolución y el Big Bang. No hay necesidad de introducir a Dios en las
ecuaciones.
Aun
así, es posible que Dios se encargara de todo. El problema es que no podemos
diseñar un solo experimento para desmentir esta teoría, que Dios creó el
Universo (y, por tanto, si el experimento falla, probar que Dios es, en efecto,
creador del mundo). Además, tampoco podemos diseñar ni un solo experimento para
probar que Dios creó el mundo.
Podemos,
sin embargo, diseñar numerosos experimentos para echar por tierra las teorías
científicas que explican la creación del universo (y, por tanto, si estos
experimentos fallan, prestar un apoyo sustancial a estas teorías). También
podemos diseñar experimentos para probar las teorías científicas que explican
la creación del Universo.
Esto
no significa que estas teorías sean absolutamente verdaderas e inmutables. No
lo son. Nuestras teorías científicas actuales son en parte verdad y están
obligadas a cambiar con el nuevo conocimiento adquirido por la experimentación.
Nuestras teorías científicas actuales serán reemplazadas por otras nuevas, más
verdaderas. Pero cualquier teoría científica futura será desmentible o
comprobable.
Ciencia y religión
Saber
y entender son como el aceite y el agua. No se mezclan. El conocimiento no da
lugar a la creencia y la fe no produce conocimiento. La creencia puede dar
opiniones de condena o con mucho sentido. Pero la creencia no puede resultar en
conocimiento.
Sin
embargo, ambas cosas son conocidas y existen. La primera existe "ahí
afuera" y la segunda "en nuestra mente" y sólo allí. Pero no es
menos real por ello.

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