La mentira más grande del mundo


La mentira más grande del mundo
"Todo el mundo cree la mentira más grande del mundo..." dijo el misterioso anciano.
"¿Y cuál es la mentira más grande del mundo?" preguntó el niño.
Y el viejo respondió: "que en un cierto punto de nuestras vidas perdemos el control de lo que nos está sucediendo y nuestras vidas son entonces controladas por el destino. Esa es la mentira más grande del mundo..."
(Extraido de “El Alquimista” de Paulo Coelho. Una fábula acerca de la persecución de los sueños)

Muchas personas han renunciado a sus sueños poniendo excusas como: "Soñar es sólo para ricos. Cuando tienes dinero, puedes soñar. Cuando no tienes dinero, no sueñas"

Y esto es verdad...No todos tenemos la suerte de haber nacido ricos. Si se carece de fondos, va a ser difícil vivir la vida de la manera que se desea. El dinero compra libertad para seguir nuestras pasiones. Pero no tenemos porqué renunciar a los sueños sólo por falta de dinero. Dependiendo de donde uno se críe, se enfrentará a limitaciones en función de sus finanzas, su familia, su cultura y su medio ambiente. Algunos de nosotros nacemos para tener una vida fácil, mientras que otros estamos obligados a tomar un camino más difícil. Tal vez las limitaciones y los obstáculos a los que hoy nos enfrentamos sean parte del viaje y que deban ser superados para hacernos más fuertes en el camino hacia el logro de nuestros objetivos.

Cuando somos jóvenes, todos parecemos tener las ideas claras sobre lo que queremos ser cuando seamos mayores. Pero en algún momento del camino, estos sueños se entierran en la realidad de la vida diaria. La atención se desplaza desde "cumplir nuestros sueño" a tan sólo "encontrar un buen trabajo con unos ingresos estables". "La supervivencia es lo primero" es la justificación. La parte triste es que muchas personas pasan gran parte de su vida haciendo lo que no les gusta hacer, para finalmente poder ganar lo suficiente para empezar a hacer lo que de verdad les gusta. Y esto es una gran manera de enterrar la felicidad y convertirse en un esclavo económico. Haciendo lo que nos disgusta, día tras día, se adormece el sentido de la alegría dentro de uno. Pronto se siente que la vida no tiene un propósito mejor, y no hay nada que esperar, tan sólo trabajo, trabajo y trabajo...Se nos olvida lo divertido que es pasar tiempo haciendo lo que de verdad nos gusta hacer.

El secreto de vivir nuestros sueños
Es doloroso no tener suficiente dinero para vivir cómodamente. Pero lo más doloroso es que el trabajo que hacemos no tenga sentido para nosotros. Cada día nos arrastramos hasta el trabajo, realizamos acciones sin sentido, y luego nos volvemos a arrastrar de vuelta a casa. Aparte de dormir, el trabajo ocupa la mayor parte de nuestro tiempo. Así que si no estamos disfrutando del trabajo, no estamos disfrutando de la vida. Y la vida es demasiado corta, ¿no es cierto? Es probable que tengamos menos de un centenar de años para dejar nuestra huella en este mundo. Y nunca se sabe...cualquier dia uno puede cruzar la calle sin mirar y ¡BOOM! Esto podría pasar pasado mañana. Así que ¿por qué malgastar nuestra vida haciendo algo que no nos gusta hacer? ¿Por que sudar tinta tres cuartas partes de nuestras vidas sólo para poder disfrutar de la última cuarta parte...si es que llegamos a vivir tanto tiempo?. Es necesario darse cuenta de que la esencia de la vida está sucediendo ahora mismo. Estamos recorriendo un camino, haciendo un viaje por la vida. Y si el trabajo que hacemos no está diseñado para ayudarnos a cumplir nuestros propósitos más elevados en la vida, entonces tal vez estemos caminando en la dirección equivocada. Y en lugar de seguir por ese camino lo mejor sería cambiar de dirección.

Los sueños nos mantienen con vida y debemos actuar en consecuencia. Es como un fuego que se hace más brillante y más fuerte si lo avivamos y seguimos añadiendo leña. Si dejamos el fuego solo, y no hacemos nada para mantenerlo vivo, se apagará. Cuando no actuamos en los sueños, estos mueren.

Laura, la bailarina
Una niña llamada Laura quería ser bailarina. Pero su familia era pobre y no podía pagar los honorarios de la escuela de danza. Su padre le decia que no soñara, porque soñar es sólo para ricos. Pero su madre le decia: "Laura, puedes ser lo que quieras ser. Siempre y cuando pongas toda tu alma y tu corazón en ello, y nunca te rindas. Siempre debemos aferrarmos a nuestros sueños, porque cuando hay voluntad, hay un camino".

Laura siempre recordó las palabras de su madre. Ella pagó su título universitario en artes plásticas con el dinero que ganaba trabajando y logró comenzar una ilustre carrera como bailarina. Al poco tiempo ganaba con la danza lo suficiente para mantener a su familia y darles un estilo de vida confortable.

Laura creyó fervientemente en sus sueños, e hizo todo lo posible para lograrlo, sin creer en la mayor mentira del mundo. Ella tuvo que tener el coraje de dar un paso más hasta sus sueños, y no darse por vencida sólo porque le faltaba dinero. Si ella hubiera hecho caso a su padre, nunca habría siquiera imaginado que podría ganar dinero haciendo lo que amaba hacer.

Las personas más felices son aquellas que disfrutan de su trabajo. Los que han logrado ganar dinero haciendo lo que les gusta hacer, como Laura. Y esto puede sucederle a cualquiera que esté dispuesto a rechazar la mayor mentira del mundo, dandose cuenta de que siempre se debe tener el control de sus acciones, y por lo tanto de sus resultados. Lo que se necesita es una sincera creencia en uno mismo y la disposición a tomar medidas hacia nuestros sueños. Todos tenemos lo necesario. Sólo tenemos que seguir lo que el primer ministro británico, Winston Churchill dijo en la Segunda Guerra Mundial: "No te rindas, nunca te rindas" Y así ganaremos la guerra.

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