Preparados para la guerra
Una guerra es, posiblemente, la última experiencia que nadie querría vivir jamás. El mundo ya ha sido testigo de demasiadas contiendas que han sido estudiadas en las escuelas, analizando lo que los que tuvieron que padecerlas vivieron en sus carnes durante esos tiempos. Tiempos de guerra que definitivamente no son buenos momentos para nadie.
Ahora mismo, hay muchos países en el mundo que están en guerra. Demasiados. Somos testigos de la barbarie en televisión y observamos cómo el número de víctimas se eleva exponencialmente. Aunque casi todos sabemos que nunca hay vencedores en las guerras, a la mayor parte de nosotros nos parece que no podemos eliminar totalmente la perspectiva de tener que comenzar una, en un momento determinado de nuestra historia, sea por el motivo que sea..
Si quieres la paz, prepárate para la guerra
Alguien dijo una vez que si queremos la paz, debemos prepararnos para la guerra. Pero como simples civiles, parece que no está en nuestras manos el poder prepararnos adecuadamente para afrontar un conflicto bélico.
Al igual que en la preparación para los desastres naturales, necesitamos almacenar tanta comida y agua como sea posible. Igualmente importantes son las piezas de tela que podríamos utilizar para cubrir la boca y la nariz, y gafas de sol para los ojos como la protección contra las partículas de polvo provocadas por los bombardeos y similares.
A mayor escala, los gobiernos que planeen involucrarse en una guerra deben contar con instalaciones de emergencia subterráneas adecuadas. Estas instalaciones deben contar con agua en cantidad, alimentos, silos de grano y material sanitario. Los civiles y soldados heridos suelen alojarse en este tipo de instalaciones.
Las grandes ciudades en los Estados Unidos cuentan con varios centros clandestinos que podrían utilizar en situaciones de emergencia por guerra. Ejemplos de ello son las instalaciones subterráneas cerca de los ferrocarriles y redes de metro más importantes.
Aparte de armas y municiones, los gobiernos también deben dotarse de mecanismos autónomos tales como puentes, refinerías transportables en camiones, servicios móviles de descontaminación y sistemas de purificación de agua. Otras comodidades como puede ser el suministro de combustible son especialmente reservadas para tiempos de guerra.
Por supuesto, los gobiernos tendrían que organizar una cooperación eficaz entre las diferentes administraciones públicas existentes. Policía, servicios sanitarios, servicios contra incendios y otros proveedores de servicios públicos tienen que trabajar juntos para asegurar que los civiles obtengan tanta protección como sea posible. Estos organismos podrían pedir someterse a programas especiales de capacitación para ayudar a proteger al resto de la población civil.
Autoprotección y supervivencia
La guerra es un acontecimiento a gran escala en el que, como individuos y pequeñas comunidades, no podemos hacer mucho. La mayoría de los sistemas de emergencia existentes están en manos de los gobiernos nacionales y de las instituciones internacionales de seguridad. Como ciudadanos, no nos quedaría más remedio que hacer aquello que nos indique nuestro gobierno en tiempos de guerra. Pero el esfuerzo colectivo es muy importante para la supervivencia.
Probablemente la forma más eficaz de prepararse para la guerra es difundir información de manera eficaz y rápida. Información sobre autoprotección debe ser difundida al público. Las preocupadas autoridades internacionales también podrán beneficiarse del intercambio de información. Una gran cantidad de estos recursos de información serian de utilidad para todas las partes involucradas, y con suerte, podría permitir llegar a un acuerdo, incluso antes de que la guerra llegara a estallar.
La amenaza nuclear
Debido a que el alto nivel de tecnología es lo que afecta en gran medida a cómo se desarrollaría una guerra, prepararse para un conflicto bélico es cada vez más y más complicado. Muchos países cuentan en sus arsenales con armas nucleares, químicas y biológicas que pueden acabar con un continente en pocos minutos.
Altos palacios amurallados de piedra eran utilizados para proteger las antiguas civilizaciones en caso de guerra, pero ya no son suficientes con la gravedad del daño que estas armas pueden causar.
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